YO TAMBIÉN VALGO…

Posted by Katheine Esquía on May 13, 2011 in Amistad, Amor, Familia, Hija(o), Padres, Personal, Reclamo |

Hace unos años, mientras paseaba por Crisol encontré un libro que llamó mi atención desde la portada. La mezcla de fucsia con morado y negro, me cautivó. Se llamaba La novia oscura y era la historia de Sayonara, una prostituta de un lugar imaginario llamado la Catunga. La historia de Sayonara me conmovió, y más aún la historia de su familia; sobre todo la de su hermano, que al ser encerrado en un hueco oscuro y humillado por militares que hicieron con él lo que les dio en gana, gritaba “soy humano, también valgo”; sin embargo estos gritos no sirvieron de nada, pues al final, se suicida, lo que trae consigo la desgracia que empuja a Sayonara a prostituirse. Este maravilloso libro, con el tipo de prosa que algún día me gustaría tener, se me extravió en un colegio de Los Olivos. Nunca supe en qué terminaba la historia de esta prostituta, de esta novia oscura.

Este post, no tiene nada que ver con novias ni prostitutas, tiene que ver con lo que gritaba incesantemente el hermano de Sayonara, que en mi caso sería “soy humana, también valgo”. HE DICHO.

Durante toda mi vida siempre crecí a la sombra de alguien. Soy la hija mayor, la deseada, la querida, pero solapadamente rechazada por no ser hombre y arduamente criticada por ser reactiva. Esa soy yo, la bocona, gritona, arrogante, llorona, resentida… Pero inteligente, justa, bondadosa, buena amiga y afectuosa con quienes quiero.

El único momento que fui valorada y me usaban como punto de comparación positivo, fue en casa de una amiga de universidad, cuya madre siempre le decía “mira a Kathy”, ¿por qué no eres como ella?, “Mira, ya trabaja”… etc, etc, etc. Sé que eso moletaba a mi amiga, pero qué bien se sentía ser, por primera vez, el ejemplo bueno, no el lastre que usan como mala influencia, mala hierba, a la que se menciona antecedida por “Ni se te ocurra ser como…”

Asumo que este es el inicio de mi obsesión por hacer todo bien y exigirme más que a nadie, por lo que es común que me frustre cuando las cosas no me salen como quiero. Eso duele. Me duele que encima de la carga que a mí misma me impongo, vengan otros a escupirme en la cara un terrible JOJOLETE.

Yo también valgo, no soy idiota, descoordinada talvez, algo extraviada quizás, pero no soy lela. Me fastidia que me traten como si lo fuera o lo que es peor, me ignoren en lugar de ayudarme, y lo que más duele es que lo hagan personas a las que estimo. Me duele que me comparen y que al no dar la talla se me deseche, que se crea que simplemente no existo.

Yo también valgo porque soy buena, nunca le he hecho mal a nadie, no soy vanidosa ni me creo la gran cosa. Soy consciente de mis limitaciones y si me niego a intentar más es porque sé hasta donde puedo y no quiero terminar llorando por la frustración. Cosa muy común últimamente.

Yo también valgo, es cierto, no soy perfecta, pero soy buena hija, buena tía y buena amiga. De esas que no cambian a nadie porque otras prioridades, cuando he dado mi palabra y me he comprometido, cuando te veo triste o peor sol@.

No te cargo con mis problemas, salvo que estos me aplasten. Para qué hacerlo si tú ya tienes los tuyos y siempre estoy para escucharte.

No merezco ser tratada como si no existiera, como si no tuviera voz, como si no valiera, porque soy humana, TAMBIÉN VALGO y sabes, mucho más de lo que crees.

 

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