Punto de quiebre

Posted by Katheine Esquía on Jul 11, 2010 in Personal, Reflexiones |

Si me detengo a analizar las características más resaltantes de mi maravillosa personalidad hay dos que debo destacar: mi terquedad excesiva y mi inexistente tolerancia a la frustración, rechazo o vergüenza. Cada una de estas se convierten un una bomba cuando intervienen en mi toma de decisiones y la cosa alcanza proporciones ingentes cuando actúan de a par y eso me ha ocurrido en varias oportunidades. Pero antes de perturbar con la descripción de las bochornosas situaciones por las que me han hecho pasar estar perturbaciones de mi personalidad, empezaré explicando cada una de ellas.

TERQUEDAD EXCESIVA

Me considero una persona muy perseverante, si quiero lograr algo lo intento una y otra vez hasta que finalmente lo alcanzo, sin embargo esta característica muy buena en mí (al menos eso considero) y que, con la motivación suficiente, me ha servido para alcanzar ciertas metas profesionales; ha degenerado en una terquedad ciega cuando considero que tengo la razón, lo que ocurre se resumen en un palabra NECEDAD. Cuando estoy segura de que tengo la razón, insisto e insisto y a pesar de que tengo todo en mi contra y sé que me voy a hundir por esa necedad, sigo insistiendo, y si soy obligada a tomar una dirección contraria a mi voluntad, me enojo y miro con ira, pues no concibo la idea de que me esté equivocando.

Esto me ha traído muchos problemas y sé, OJO, soy muy consciente de que es un gran defecto, de que está terriblemente mal, pero no puedo evitarlo. He intentado manejarlo, pero es algo más fuerte que yo, el solo intento me duele, literalmente, pues pareciera que la cabeza me va a estallar cuando estoy haciendo algo con lo que estoy de acuerdo.

INEXISTENTE TOLERANCIA A LA FRUTRACIÓN, RECHAZO O VERGÜENZA.

Muchas personas con las que he conversado alguna vez, consideran que soy una persona extrovertida, con un gran humor y mucho de que conversar; por ello no me creen cuando les digo que soy una persona TÍMIDA, pero la verdad es que lo soy, soy terriblemente tímida. Es probable que estas personas que han conversado conmigo, no se han dado cuenta de que son ellos los que me han empezado a hablar, porque yo nunca empiezo una conversación, salvo con mis alumnitos. Me da pavor de que me corten, no me quieran hablar o simplemente nos quedemos en un silencio tan incómodo que duele.

Ayer me dijeron que es difícil creer que en cuatro meses no conozca a las personas que pertenecen a mi grupo de trabajo, si supieran que practico step hace un año y que recién estoy empezando a conversar “algo” con la gente que asiste a la misma clase que yo.

Es cierto que el qué dirán no debería importarnos, pero a mí sí. No tanto como para pararme en actuar, pero sí en deprimirme. Lloro y sufro, pero no puedo evitarlo. Que me hagan pasar vergüenza genera en mí el mismo efecto, si se ríen de mí, me matan.

Han existido momentos en mi vida donde ambas se han juntado y he obtenido resultado nefastos. Recuerdo claramente que a causa de esto me quedé en plena avenida México bordeando la media noche, porque simplemente no quise irme a mi casa en el momento apropiado, recuerdo que el amigo con quien conversaba me dijo “ya es tarde”, lo que yo entendí como NO QUIERO HABLAR CONTIGO e insistí en quedarme, por más paciencia que me tuvo, se cansó, peleamos y se fue. Era cerca de la medianoche y no sabía cómo volver a casa. La verdad es que era una zona muy peligrosa para que una joven de 20 años paseara por ahí. Resultado final, pelea excesiva, mucho moco de por medio y un mal recuerdo, además de ser tildada de loca. Tiempo después, me di cuenta de que efectivamente lo era.

Pero meses antes de eso, por no querer subirme a un taxi, recuerdo haber tenido que caminar desde el óvalo Unión hasta la avenida Alfonso Ugarte a las dos de la mañana, en esta oportunidad mi acompañante no volvió a recogerme o embarcarme, se fue porque lo insulté. En otra oportunidad que hice algo similar, me gané un golpe en la boca. Saldo final, un moretón, insultos mutuos, gritos y soledad.

En una actividad de PAMER había estado guardando sitio para una amiga que iba a acompañarme a ver el espectáculo de Eva Ayllón. Mi jefa y su amiga, que por cierto ahora es mi amiga también, llegaron tarde, se pusieron junto a mí, pero luego entre tanta gente se fueron sin decirme chau. Recuerdo que me dolió en el alma (intolerancia absoluta al rechazo), terminó mermando nuestra naciente amistad y mi actitud cambio. Lloré mucho y me amargué igual.

Cuando Sheyla vino y no quiso tomar el taxi que le dije, le pedí que se fuera, que me iría a casa sola, y terminé caminando por la avenida Tacna a la 1:30 de la madrugada, sola y con cartera. Esta vez que Sheyla vino al Perú no me mandó mensaje ni nada, supongo que está molesta conmigo o no me quiso ver (eso es lo que pienso).

Mi terquedad me ha llevado a tomar las peores decisiones y en todas estas no he sido consciente del peligro o magnitud de mi conducta hasta el día siguiente, cuando ya el berrinche, vergüenza, frustración e ira han cesado. Cuando me analizo no me reconozco. Algo esta mal en mí. Me bloqueo, me duele la cabeza, me tiemblan las manos, y reacciono como una autómata. Me atolondro, no sé que decir y termino llorando.

Este problema que tengo con la intolerancia al rechazo me ha hecho vivir con la idea de que muchas personas me señalan o me miran mal o quizá hablan a mis espaldas, esto me genera timidez e inhibición. Si alguien me mira mal o me hace una mueca, en verdad hace que me sienta mal, me deprima. Recuerdo que este año, un diseñador que trabaja en la empresa donde yo colaboro me saludo algunas veces de mala manera, concluí que no le caía bien. No me puse a pensar de que estaba muy ocupado o estresado, que es lo que ahora pienso que ocurre realmente. El viernes, día en el que estaba muy cansada, llegué tarde y me lo cruce, me dijo: “Hola, niña, al tiempo que te veo. ¿Te sientes bien?” “Sí, solo estoy cansada.” “Ah. Pero, cuídate mucho, ¿sí?” ¿Habrá sido sarcasmo? No sonó a eso al menos.

Ayer fue mi PUNTO DE QUIEBRE, ayer me he convencido de que tengo un problema y que aunque me crea muy capaz es imposible que lo solucione por mi cuenta. Ayer tomé la peor decisión de mi vida e insistí tan ciegamente en mantener las cosas como las había planificado que cuando se desbordó todo y se salió de mis manos no supe que hacer ni cómo reaccionar, es más, hasta ahora sigo viendo en perspectiva lo que sucedió y no me reconozco. Me asusto a mí misma, cómo puede ser posible que actúe así, solo porque me miran mal, porque me censuran por un error cometido, no puedo acobardarme ante el qué dirán a tal nivel que me lleve a paralizarme y no querer ver la solución más viable. En este instante pienso y hubiesen habido tantas, viables, sanas, no dramáticas, pero la sola imagen de la negación, rechazo o censura me hizo actuar mal, para tener como siempre un resultado funesto.

Hoy me he dado cuenta de que estoy mal y si algún día pretendo criar a una niña, mi hija, no puedo transmitirle esta inseguridad, la cadena se rompe y se rompe conmigo. Psicólogo urgente. No más. He dicho.

Ahora veremos qué sucede, sea lo que sea que pase, debe de ser por algo, hay que sacar el lado bueno de las desgracias, no es así? Esta me sirvió para por fin darme cuenta de que sola no voy a poder cambiar estos complejos que me agobian. Necesito a un especialista.

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5 Comments

Erick
Jul 13, 2010 at 4:49 PM

Das miedo.

Kathy dice: Cuando me da la chiripiorca, me da la chiripiorca.


 
Aldo
Jul 14, 2010 at 5:29 PM

Katty, no, lo voy a decir en grande MUY QUERIDA KATTY

Para empezar debemos ser personas muy parecidas porque no eres la única que sufre y que además tiene la valentía de ponerlo por escrito, así es, todos somos débiles y necesitamos mucho de todos y los límites de tolerancia a la frustración, bueno, eso varía dependiendo del empeño que pongamos por salir de eso.

Después de muchos años quiero que se te quede bien grabado algo porque han pasado varios años como para decir que es in extremis

1.- Tienes un gran sentido del humor, y muy inteligente para las bromas de esas que me hacías reir y después pensar jajaja
2.- Tienes un corazón muy noble y en él entran todos, lo curioso es que entran todos los necesitados excepto una persona: tú misma
3.- Cuando sonrríes y te quitas todas las sombras de la autocompulsión se devela una chica muy linda y esa compañía que das es muy agradable, sólo debes ahuyentar los fantasmas
4.- Todos estamos quebraditos Esquía, pero hay miles de formas de salir de ello, yo conozco una y ya la sabes.

Y nada pués como siempre un fuerte abrazo y miles de cariños hacia mi (no sé como me consideres) amiga? Esquía

Kathy dice: Me has hecho llorar. Malo. Tienes toda la razón del mundo con la afirmación 2 y te juro que he trabajado en eso, pero no puedo. Y sé cuál es tu solución, lo voy a meditar. Abrazos, mi estimado, Llanos.


 
Krys Ponce
Ago 13, 2010 at 12:04 AM

Recuerdo que alguna vez mencionaste que podías lograr que las personas o bien te amaran o bien te odiaran, que eso era algo que estaba en ti y que, de alguna extraña manera, definía la relación que entablarías con los demás de ahí en adelante. Desde entonces, sin agravios y sin penas, hemos transitado por la más absoluta indiferencia. Quizá lo menos notorio haya sido, efectivamente, la indiferencia; las ganas de decir, de un lado o de otro, que nos importaba poco lo que a cada una le pasara. Me he encontrado con esta confesión en tono melancólico y cómo no reconocer en esta la fuerza y la energía que pocas veces hablan cuando escribimos. Una poeta a la que admiro mucho titula uno de sus poemas “Las cosas que digo no son ciertas” y la verdad es que no importa mucho si lo que dices es sincero, si pretende ser sincero o si tan solo_ quién sabe_ quisiste que pretendiera ser sincero. Eso nunca lo sabremos y, sinceramente, no importa. Tal vez este solo sea uno de esos tantos momentos graves, tal vez, más allá de un post que habla sobre la terquedad, la frustración y la intolerancia, este sea el réquiem de una etapa que dependerá de ti si concluye. Nunca me has caído bien, pero eso qué importa. No importa porque, aunque esté escribiendo esto ahora, puedo reconocer en tus fantasmas los propios. Buena suerte y gracias, Kathy, a pesar de ti, a pesar de mí… a pesar de todo.

Kathy dice: Gracias por la sinceridad, eso (aunque no lo creas) es algo que valoro en cualquier persona, me caigan bien o no.


 
Dally
Ago 17, 2010 at 11:15 PM

Bueno, la amiga de tu jefa (hoy, tu amiga también) se permite aclarar el punto del concierto de Eva Ayllón; con ello despejaré aún más el panorama, necesito que veas el lado oculto de la luna.
Ese día en cuestión, estabas adelante, nosotras no, es más nos sentamos en el suelo. Dijiste que esperabas a alguien y se te notaba muy, pero muy molesta, al parecer por la demora de TU amiga. Ya nos había pasado antes de que te molestabas y cuando te molestas eres bastante “especial”. Nos dijiste simplemente que tu amiga había llegado, y de manera muy seria, eso significaba: Desalojen, ya. Así que nos fuimos más adelante porque tú estabas contactándote con tu amiga por celular, distraída como para escuchar el gracias por habernos permitido estar cerca o un nos vemos luego.
Cuando se presenta una situación difícil, de cualquier índole, te es difícil, también, el lado de la otra persona, a veces pareces algo paranoica porque piensas que la gente hace las cosas por joderte, ya sea una acción o cometario, te puede resultar hiriente: nunca una broma para aflojar el momento tenso o una cojudecilla, siempre es para fregarte, joderte o hacerte sentir mal.
Yo ya aprendí a ver cómo eres, ya no me jode tanto esa actitud, eres impredescible y sigues teniendo tu lado jodido, como lo afirmas en este post, pero lejos de pensar de que la gente quiere herirte o dañarte o simplemente joderte; sería bueno que te enfríes y medites más rápido el asunto, veas el lado positivo y sigas adelante, esto debes hacerlo, sobre todo, con la gente que a pesar de ti, sigue a tu lado, con las personas que de alguna forma te ofrecen su amistad sincera, la gente que te quiere. Creo que por quererte, estimarte y tenerte a su lado, esta gente, se merece el beneficio de la duda y dejes de lado tus “encantadoras caraterísitcas” anteriormente descritas.
Yo no creo conocerte mucho, pero así te quiero y bastante más de lo que pensaba. Eres mi amiga, pocas personas lo son. Así que adelante, eres buena persona y eso vale.

Kathy dice: Dally, es cierto que somos amigas y es cierto que TODOS (AS) tenemos defectos, pero también tenemos cosas buenas que priman sobre lo otro. Mencionar cada vez que se puede lo malo, hace finalmente que uno se lo crea. PLOP.
Te mando un abrazote y ojalá te des un tiempo para salir antes de que te vayas.


 
Verónica
Ago 17, 2012 at 7:00 PM

Estaba buscando info en internet sobre Intolerancia al rechazo, y dí con este escrito. Más identificada no me puedo sentir. Tengo exactamente el mismo problema que tú, y aunque trate de autocontrolarme, esas situaciones me crean una ansiedad enorme y termino reaccionando de forma poco inteligente e irracional.
Al igual que tú creo que no podré superar esto sola. He decidido buscar la ayuda de un psicólogo, porque esta situación está mermando todas las esferas de mi vida.

Abrazos, y me gustaría que compartieses conmigo como vas en tu proceso. Aquí te dejo mi email: vop27ster@gmail.com

Vero

Kathy dice: Vero, me encanta que me hayas comentado. Tienes toda la razón del mundo, situaciones así dañan de manera profunda todas las esferas de nuestra vida. Personalmente, sigo intentando y en el camino me he encontrado con un libro muy interesante. He leído el primer capítulo y me gustó mucho, así que lo seguiré leyendo… Nadie sabe!!! Con respecto al psicólogo, no sé si eres de Lima (Perú), pero aquí muy difícil encontrar uno bueno. Paciencia y buen humor… Y contar hasta diez… =P


 

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