¿Inteligente? ¿En serio..?

Posted by Katheine Esquía on abr 24, 2016 in Reflexiones |

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad.

David Goleman

Me considero una persona inteligente, en el más sencillo concepto que se tiene de inteligencia (capacidad para resolver problemas), a estos puedo añadir otras habilidades como la del aprendizaje veloz ante un nuevo reto, lo cual podría ser una consecuencia de mi perfeccionismo latente.

Como mujer inteligente, puedo darme cuenta también de que en una sociedad tan “conservadora” (por no decir “cucufata”) como la nuestra, que salgamos a decir abiertamente qué somos, es considerado poco humilde y hasta arrogante. ¿Por qué debemos esperar que alguien nos diga lo que somos y asumirlo como cierto? ¿Por qué si decimos que somos inteligentes abiertamente genera rostros de desaprobación?

Me considero una persona inteligente, pero, me he visto limitada por mi falta de manejo de emociones. Cosa en lo que trabajo todos los días y sí que cuesta. Recuerdo que empecé a escribir este blog, justo como una forma de liberar mis demonios interiores y decir aquello que se me atoraba en la garganta en nombre de la “inteligencia emocional”. He tenido avances, sigo en el camino, pero creo que jamás seré una persona que diga amablemente las cosas, ante personas que fallan una y otra vez (cuando no deberían hacerlo). Tampoco que mi tono de voz ayude mucho, ya que mi tono grave conjugado con mis expresiones no verbales que emiten mensajes tipo “eres un imbécil”, hacen que modular mi voz y forzarme a ponerla dulce, suene espeluznante.

Pero la realidad es que no reconoces el valor de la inteligencia emocional, hasta que te encuentras con personas que no la tienen (en lo absoluto), si bien en el fondo agradeces no ser el caso psicológico más grabe de tu entorno, obviamente te genera un proceso de autoreflexión y autoevaluación.

La mayoría de personas tenemos taras emocionales (lastimosamente, no todos vivimos en un entorno similar al de la familia Ingalls),  pero llegada la adultez, está en nosotros tomar las riendas de nuestras emociones y asumir que podemos controlarlas. Todo es cuestión de decisión y si requerimos a un especialista, entonces, lo buscamos. Pero mantenernos en el lodazal de nuestras miserias, no es solo señal de estupidez, sino de crueldad… Y a veces, todo en nombre de la inteligencia o del poder.

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No eres inteligente…

  • si para demostrarlo debes hacer ver a tus colegas, compañeros, amigos como inferiores a ti y tienes expresiones del tipo “no están a mi nivel”.
  • si para sentirte bien debes humillar a quienes te atienden y los tratas de ignorantes, tal vez, no hayan tenido las mismas facilidades de formación que tú.
  • si abusas de tu poder para imponerte ante los demás, ignorándolos y a veces humillándolos.
  • si antes la intervención de uno u otro, pones cara de desaprobación o cara de “calla idiota”, te ríes ruidosamente o simplemente lo ignoras.
  • si no reconoces el valor e importancia de los demás.
  • si no reconoces que le debes respeto a las personas mayores a ti.
  • si enarbolando la bandera de la sinceridad, gritas, ofendes, agravias, disminuyes, etc.
  • si consideras que tu punto de vista y manera de hacer las cosas es el único válido y confiable.
  • si distorsionas la verdad de los hechos para quedar como la víctima, lloriqueando por todos lados esperando que te diga “pobrecit@”.
  • si debes emplear las redes sociales para burlarte de los demás con indirectas que tienen nombre y apellido.

Si bien la inteligencia en una persona se evidencia de manera inmediata, la carencia de inteligencia emocional se evidencia aún más.

Quienes tenemos taras que han acrecentado nuestra falta de manejo emocional, nos dejamos cegar por el orgullo, la falta de empatía y reconocimiento del valor del prójimo, tendremos problemas siempre, a donde sea que vayamos, con quienes sea que nos encontremos… Quizá podamos disfrazarlo por un tiempo, quizá nos encontremos con quienes nos acepten por otro, pero al final, si no trabajamos en ellos, nos encontraremos que nuestros demonios terminarán por consumirnos a nosotros mismos.

Tengo 35 años, me considero una mujer inteligente, pero aún debo seguir trabajando en mi inteligencia emocional, así que podría decir que más allá de que me considere inteligente, aún no lo soy, totalmente.

¿Y tú eres inteligente? ¿En serio?

Recomiendo leer: http://befullness.com/habitos-personas-alta-inteligencia-emocional/

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