El TDAH de Daniela

Posted by Katheine Esquía on jun 29, 2015 in Familia, Hija(o) |

Mi Daniela ya tiene 7 años y tiene TDAH. Le diagnosticaron este trastorno a los 5 años, cuando a causa de que se escapaba del aula de inicial para ir a recorrer las instalaciones de su colegio, mentía en el kioskito y nunca estaba quieta, su profesora nos pidió evaluarla con un psicólogo.

En un primer momento pensamos que todos los problemas familiares que aquejaban a su nuestra disfuncional familia, nos estaban pasando factura con ella; sin embargo, las evaluaciones psicológicas que le hicieron, demostraron que además de los problemas de ansiedad, tenía TDAH. Desde ese momento empezaron las idas y venidas con Daniela.

No quisiera entrar en detalle de lo que están haciendo mal y lo que están haciendo bien con Daniela, pues es su madre quien decide sobre todas las acciones que se ejecutan con ella, pero quisiera compartir con quienes lean esto, algunas reflexiones que esta experiencia me ha dejado.

Los niños con TDAH son como un río desbordado que viaja a gran velocidad, pero sin rumbo; es deber de quienes los rodean, construirles el camino y encausarlos. Una familia desordenada, sin organización ni jerarquías definidas, jamás podrán hacer esto. Lo mismo ocurre en la escuela.

Daniela tiene TDAH y tiene una conducta desafiante oposicionista, por lo que, cree siempre tener la razón, levanta la voz, se enoja, no reconoce la autoridad y si no quiere hacer algo y quieren obligarla, les espera un gran trabajo, pues ella no cede con facilidad. No es una niña agresiva, es tosca. No es una niña mala, es muy cariñosa, pero no mide sus fuerzas, por lo que podría hacer daño a alguien mucho más débil y pequeño que ella y por su mismo trastorno, es propensa a golpear y golpearse mientras correo, salta o se mueve sin control.

En la escuela no le va bien, pues si bien su colegio tiene un grupo pequeño de alumnos, el sistema tradicional que trabajan (aunque me lo hayan negado en reiteradas oportunidades), hace que pasado el mediodía, ella haya llegado al límite de su aburrimiento y por más que tome su medicación, se niega a escribir o mirar la pizarra. Sobre todo si se trata de Matemática, pues, además de todo, tiene discalculia y detesta el curso.

Por ella tomé un curso de TDAH en CPAL y quisiera compartir con quien lee este artículo algunas recomendaciones que me han dado y que espero puedan serles de gran ayuda:

  1. El niño/La niña debe reconocer la autoridad (en casa y en la escuela). El adulto debe tener voz de mando y debe dejar muy claro cuáles son las normas de casa y hacer que se respeten.
  2. Los castigos  no deben PRIVAR al niño de esparcimiento; es decir, NO SE LES DEBE DEJAR SIN RECREO, pues es ahí donde desfogan su hiperactividad.
  3. En casa, los premios y castigos deben ser inmediatos y estar muy claros. “Si haces esto, te daré esto…”, “Si no terminas, con tal, no ves televisión, no te doy la tablet, etc”. Debe quedarle muy claro que toda acción tiene una reacción y que debe asumir las consecuencias de sus actos.
  4. En el colegio, al notarse que el niño empieza a distraerse y moverse, porque los niños hiperactivos, dan señales de que se están aburriendo, se les debe pedir que salgan del aula para hacer algo útil o que se paren para ayudar: Llevar un documento a Dirección, traer algo de la biblioteca, borrar la pizarra, entregar las agendas, repartir cuadernos. El niño con TDAH debe ser el “secretario” del aula.
  5. En aula se deben desterrar expresiones como “quédate quieto”, “mira al frente”, “no te distraigas”, etc, etc, etc. Si se nota que el niño está disperso, se le debe integrar a la clase y hacerlo participar, para nuevamente traer su atención.
  6. Debemos ordenarle la vida, es decir, armarle un horario de todo lo que debe hacer en casa. Levantarse, ponerse el uniforme de colegio, lavarse la cara, bajar a tomar desayuno, poner la taza en el lavadero, lavarse los dientes, etc. Eso ayudará a que el niño comprenda que todo tiene un orden y lo mismo debe pasar en la escuela. Para esto, es importante la colaboración de la maestra.
  7. En la escuela, las evaluaciones deben ser diferenciadas, no puede haber una pregunta con tres indicaciones (consignas). El niño con TDAH solo debe enfocarse en el desarrollo de una actividad y luego pasar a otra, por lo que habría que desglosar una actividad compleja en varias simples.

Todo lo anterior debe ir acompañado del tratamiento de un especialista, quien debe determinar la terapia adecuada para todas aquellos procesos cognitivos que se hayan comprometidos, como la atención o la memoria.

Pero, lo más importante es saber que el niño con TDAH no hace las cosas que hace porque es “malo”, “malcriado” o “atrevido”; sino porque tiene un transtorno y que necesita ayuda, pero sobre todo, mucha paciencia y amor.

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Danielita posando con la zapatilla de la Cenicienta

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