DE COMO SURGIÓ LA IDEA DE LA SAGA DEL CERDITO

Posted by Katheine Esquía on Ago 19, 2012 in Amistad, Lectura, NARRACIÓN |

“Para algo bueno tenías que servir, mi estimado”

Kathy al cerdito lascivo y mentiroso

 

No tengo sueño, mi proyecto de investigación está colgado por culpa de un servidor maltrecho que no me permite trabajar y Cerebro (la manera como llamaré desde ahora a mi mente) empezó a molestar… ¿Qué hacemos Cerebro? ¿Qué hacemos? ¿Seguimos leyendo el libro que acabamos de enviar a Vero o empezamos a escribir?

Pensando, pensando, Cerebro y yo llegamos a la conclusión de que la saga del cerdito lascivo sería una buena idea de ir expulsando poco a poco la bilis que el verdadero cerdo no me permite hacer, por estar escondiéndose en su madriguera, sí una madriguera, porque este cerdito es excepcional. Imagino al cerdito oculto bajo sus sábanas, aferrándose a su trébol de la buena suerte y me río con mucha ternura.

– “Agradece, cerdito, que Kathy detesta ver la muerte de animalitos inocentes”

– Pero Cerebro, el cerdito lascivo y mentiroso no es inocente… Aunque

– Upssss… ¿Ya fue?

– Aún lo estoy meditando… No me presiones, Cerebro, no me presiones.

Cerebro también me ha hecho notar que cuando escribo o pienso en la imagen del cerdito lascivo, como un verdadero cerdito a lo Babe o Porky o los cerditos que salen en el comercial de San Fernando y que después terminan convertidos en los chorizos que tanto me gustan de la Bistecca, la pena que me genera el cerdito se me pasa y me da mucha risa. Estoy segura de que si el cerdito leyera esto, olvidando que se le atrapó con las patitas donde no debía, se reiría también, como esos viejos tiempo cuando en la paz reinaba en la granja.

– Entonces, no deberías empezar a contar la historia desde el cerdito lascivo, sino de una granja.

– ¿Te parece cerebro? Sería una historia llena de drama, emoción, con héroes y villanas.

– Tus personajes serían los animalitos que viven en esa granja.

– BUENA IDEA. Yo sería la yegua indómita, una yegua altiva y elegante

– ¿?¿?¿?¿ Cof, cof, cof…

– ¡Tengo libertad de narrador!

– Pero, ¿serías capaz de llamar cerdita a quien ya sabes?

– Nooooooooooo…. Es que ese sería el nudo de la historia, el cerdito lascivo, no siempre fue un cerdito lascivo y mentiroso. Se convirtió en un cerdo.

– ¿Porque le gustaba jugar con fango?

– Tenía intención de poner otra cosa, pero por la defensa a los menores, tendré en consideración tu idea… ¡Qué emoción! ¡Será un cuento genial! Se lo podré leer a mi pollito y se reirá mucho

– ¿Y a Andrés, Gabriel, Ghael?

– Ya veremos, ya veremos. Ahora vamos a dormir, que tengo frío y tengo la misma sensación que sentí cuando escribí PERTURBADA.

– Pero eso fue bueno, PERTURBADA es genial.

– Es cierto, pero la p…ca (hablando de animalitos de la granja) se lo merecía. El cerdito no.

– ¡Es lascivo y mentiroso!

– Mi querido y vengativo Cerebro, el cerdito es mentiroso y lascivo, pero es/fue mi amigo y eso le gana a todo.

Mi estimado lector, no no estoy loca, ni se me quemó el casette ni ya fui… No me encerraré en mi habitación y me convertiré en una ermitaña; tenemos momentos en los que hablamos con nosotros mismos, meditamos nuestros actos, nos culpamos, felicitamos, engreímos y seguimos adelante.

Tengo una amiga que habla con su carro, otra que habla con sus niñas y otra se regaña mirándose al espejo. Cerebro es mi manera de decir “querido diario”.

– ¿Qué, no soy real?

– Ssssshhhh…. Estoy despistando a los lectores.

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