Con voz, pero sin habla

Posted by Katheine Esquía on may 31, 2015 in Educación |

Hoy cumplo 35 años y si bien debiera escribir sobre reflexiones a la mitad del camino de mi vida, quiero escribir sobre un tema, que en este año en particular, me ha sensibilizado en extremo.

Gracias al curso de Neuropsicología que llevo como parte de la maestría que vengo cursando, mi profesora, la Dra. Rado nos presentó a dos pacientes: Santiago y don Julio. Ambos están casados, tienen hijos; ambos trabajaban para salir adelante; ambos llevaban vidas normales hasta que su cerebro se vio lastimado por diferentes motivos. Ambos tiene afasia.

Santiago, procedente de Huaraz,  era joyero. Un día viajando al norte, el bus en el que se trasladaba se accidentó y el quedó inconsciente, a causa del trauma encéfalo craneano que sufrió. Cuando despertó tenía una placa de metal y 50 puntos en el lado derecho de su cerebro. Estaba vivo, pero no podía hablar. Fue un momento aterrador para él.  El trauma que sufrió Santiago afectó el centro del lenguaje, que en la mayoría de nosotros se encuentra en nuestro lóbulo izquierdo, pero en Santiago este se encuentra en el lado contrario; por eso es que el trauma afectó directamente su producción. Con terapia de por medio, Santiago ya puede hablar, pero no estructura bien sus expresiones, no conecta las palabras. Ha tenido que aprender a escribir, a hablar y con más terapia podría mejorar su capacidad expresiva; sin embargo, no volverá a trabajar como joyero, pues el lado izquierdo de su cuerpo ha dejado secuelas en su pierna, brazo y mano, lo que para una persona zurda lo imposibilita de cualquier actividad.

Don Julio es profesor de Historia, deportista y los últimos años de su vida se dedicó a trabajar en el Ministerio de Cultura, hasta que la ruptura de un aneurisma le generó una lesión que afectó la parte comprensiva del lenguaje (el área de Wernicke). Cuando despertó en la clínica no hablaba, pero luego de terapias continuas, recuperó esta capacidad, aunque ahora no comprende lo que le dicen o entiende muy poco, lo que le dificulta seguir indicaciones o expresarse con un mensaje estructurado y comprensible. Como su esposa señaló: “Julio ya no es un hombre, es un niño”.

Ambos, Santiago y don Julio, tenían una vida regular, tenían profesión y familia. Ambos no merecían lo que les ocurrió y ambos luchan actualmente para salir adelante con los medios que cuentan. Ambos necesitan mucha ayuda, pero sobre todo paciencia.

Julio tiene una familia que lo acompaña y que seguirá a su lado hasta el final. Su esposa, con la que tiene 45 años de matrimonio, siempre está a su lado, al igual que sus hijas. En el caso de Santiago, no. Su esposa tomó a su hijo y se fue; lo que hace este caso más triste. ¿Cómo enfrentar este trastorno estando solo?

En ambos casos, debe ser muy duro estar con alguien que dejó de ser aquel que vivía a tu lado, alguien a quien hablas y no te responde como esperas; alguien con voz, pero sin habla.

Ambos casos me han sensibilizado mucho y me dejan pensando en toda la perfección que se encuentra en nuestra humanidad, y a la vez, ambos casos me han brindado un gran ejemplo de cómo, a pesar de todo, no debemos dejar de sonreír.

Este año ha sido muy significativo para mí, estoy aprendiendo tanto, tanto… Realmente este es el mejor regalo que me pude hacer a mí misma.

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Santiago (en el medio y con polo azul) junto a las chicas de la Maestría en Educación con mención en Problemas de Aprendizaje (PUCP – CPAL)

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En el medio don Julio y su esposa, junto a las chicas de la maestría.

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