A mis 30

Posted by Katheine Esquía on Jul 4, 2010 in Reflexiones |

Este año significa mucho para mí porque han pasado 30 años desde que abrí los ojos en este mundo por primera vez. Cada año ha pasado más rápido que el anterior, pero a pesar de eso cada uno de ellos no se han negado a dejarme enseñanzas que se confabulan en la persona que en este momento soy.

A mis treinta me he convencido de que la felicidad es transitoria y querer fingir que eso es mentira solo nos hace frustrarnos. Si la felicidad es efímera, hay que sacarle el jugo a esos pequeños momentos felices que se nos presentan.

He aprendido que la familia, imperfecta y conflictiva, es tuya y que es difícil que no se acerquen a darte la mano cuando te ven llorar.

He aprendido que el trabajo es gratificante, pero también sufrible, pero que si se hace por vocación, a pesar de todo es satisfactorio.

He aprendido entre tanta gente egoísta todavía existen personas que creen y aman a los demás, y que por lo tanto no pierden la oportunidad de ayudar.

Me he convencido de que hay mucha hipocresía en este mundo y que muy a mi pesar, esta no es solo cosa de adultos. También, aseguro que esta sociedad es un agente infeccioso y que día a día nos enferma. ¡Cuánto dinero deben tener los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas!

A mis treinta he hecho caminatas de más de treinta cuadras bien sea para matar el tiempo o por alguna huelga pro baja en el precio del combustible (gracias, señor chofer de combi). He corrido en dos maratones (bueno, caminado, pero igual cuenta) y he montado bicicleta por más de dos horas seguidas (máster de ciclyng). He escalado cataratas y me he resbalado de ellas, también, he conocido Macchu Picchu, pero no he subido al Huayna Picchu (será para la próxima). Me he embriagado tomando vino y mezclándolo con ron o chelas, motivo por el que la rubia ha salido de mi vida para siempre (eso creo).

A mis treinta he cantado en karaoke y me han aplaudido, sobre todo cuando me callo (ja), he bailado macarena, axe y porto seguro, conociendo los pasos y hasta en una boda me han seguido.

A mis treinta me han hecho entrevistas y me han tomado fotos para la prensa (OOOhhhh). He ganado dos premios importantes, al menos para mí y me han hecho una nota en televisión. (Doble Ohhhhhh).

A mis treinta me he convencido de que los hombres son un mal necesario, pero que a veces por un inmenso complejo de “yo soy capaz de cambiarte” elegimos a los más desatinados (¿sí o no FAMCD con tus tres nombres y dos apellidos?). He usado y me han usado. He querido y me han querido, he ofendido y me han ofendido; finalmente todo eso me ha cambiado.

A mis treinta me he reencontrado con gente amiga como mi entrañable Dally que debe creer que no la quiero porque no tengo tiempo para escribirle, porque aunque ya soy una adulto hecho y derecho, aún soy desordenada y no sé organizar mis tiempos. No me voy a olvidar de mi Chío que tanto me hace reír y tanto me anima ya sea en persona, celu o FB.

A mis treinta aún hago berrinche, lloro de cólera y me comporto como niña, sobre todo con cosas que no puedo controlar y frente a injusticias que no puedo cambiar.

A mis treinta me gusta mucho hacer step, pero antes me gustaba el taebo y ahora no, así que probablemente solo se trate de un hobby que quizá se me quite con el tiempo. Aunque espero que no.

A mis treinta nunca he salido de mi país y tampoco quiero hacerlo porque extrañaría demasiado a mi familia, lo que sí quiero hacer antes de cumplir 40 es conocer más de mi país, de mi hermoso Perú.

A mis treinta le tengo miedo a la oscuridad y a los roedores, a estos por un pequeño trauma de infancia que incluyen un cerrojo alto y un baño cerrado; a lo otro por algún motivo sobrenatural que no sé cómo explicar (necito a los hermanos Winchester).

A mis treinta quiero más que nunca a mi madre y a mi sobrina, porque veo en una el sacrificio que hizo por hacerme una persona de bien y en la otra veo la esperanza de un futuro mejor. Porque a los treinta necesito confiar, confiar en que este mundo aunque todos digan que se va al carajo, puede mejorar y convertirse en el lugar que tanto anhelo para mi familia, mis hijos y para mí.

Ya veremos qué me deparan los próximos años.

DSC03598Mi pollito y yo

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1 Comment

diana
Oct 10, 2011 at 2:50 PM

k lindo se deve de centir 30

Kathy dice: Noooooooo, no se siente bonito porque tu cuerpo se vuelve un rebelde sin causa.


 

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